Junior Bipolar


Junior de Barranquilla cayó un gol por cero ante el Atlético Nacional en el Atanasio Girardot.  En un partido que tuvo dos caras diferentes  en cada tiempo,  serían los verdolagas quienes  sacarían mayor ventaja en sus 45 minutos de dominio.
Los rojiblancos  literalmente regalaron la primera mitad, fue un equipo descoordinado, sin brújula ni capitán que liderara las ideas en la cancha, una defensa lenta y sin marca que le dio espacios a la zaga ofensiva rival,  por lo que  se vieron ampliamente superados en el terreno de juego por los verdolagas quienes estaban comandados por Macnelly Torres.  Justamente seria de sus pies que nacería la habilitación para el solitario gol que les terminaría dando el triunfo parcial.  Cabe anotar que aunque el gol llegó  en los minutos finales del primer tiempo,  Nacional generó más de una opción clara de gol que fueron desviadas por Viera y el palo.
No sé qué les habrá dicho Alexis Mendoza en el entretiempo, pero surtió efecto.  En la segunda mitad entraron los mismos once, pero la actitud fue otra, y con eso el futbol propuesto fue completamente diferente.  Apareció Vladimir Hernández, que cuando quiere es el generador de ideas del equipo, porque Michael Ortega siguió igual que siempre…. Parco, sin ideas, sin liderazgo y sin fútbol.
El pequeño gigante se vistió de armador y se echó el equipo al hombro, Junior adelantó sus líneas y le robo el esférico a los locales, los mantuvo replegados en su cancha y generó en más de tres ocasiones oportunidades clarísimas de gol.  Infortunadamente para los rojiblancos, Roberto Ovelar no estuvo  en su noche, falló en definición y en control del balón, tomando decisiones erradas que terminaron por sentenciar la derrota.
En medio de la derrota cabe destacar a Gustavo Cuellar, personalmente pienso que fue el jugador del partido, en la segunda mitad anulo completamente a Macnelly Torres, recuperó balones por toda la cancha  y en  ocasiones fue generador de ataques en el medio campo… ahora me pregunto, porque un volante recuperador tiene que hacer las veces de diez? No debería ser en estos partidos donde el “10” debe tomar las riendas del juego?
Muchas interrogantes surgen hoy, ¿Porque se tiene que regalar un tiempo jugando con displicencia cuando con los mismos jugadores pudieron hacerlo de una manera completamente diferente desde el inicio? ¿Porque seguir insistiendo y esperando a un jugador como Michael Ortega – tercera temporada de espera – cuando en la banca esta Jarlam Barrera, no merece este último una oportunidad para demostrar su fútbol?  ¿Llegaran más refuerzos o es esta la plantilla definitiva para afrontar no solo la Copa y Liga Águila, sino también la Copa Sudamericana?

Preguntas que se quedan en eso, en interrogantes sin respuesta.  Lo cierto es que de los malos resultados posibles, Junior consiguió el menos malo, la llave sigue abierta y ahora se jugaran los noventa minutos finales en el Metropolitano de Barranquilla el miércoles 29 de julio. Esperemos que la plantilla sepa la importancia de este juego y lo afronten con la altura y el nivel que una institución como Junior de Barranquilla lo demanda. 

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