Las cosas buenas de la vida...Si existen!


Hace un par de semanas recibí un mensaje donde el movimiento #CocaColaConLaSelección me extendía una invitación para acompañar a la tricolor en el partido que se jugaría ante Argentina en el estadio de Barranquilla.  ¿La condición? Ser hincha fiel del equipo, alentar sin detenerme durante noventa minutos y disfrutar con un acompañante la oportunidad.
Al principio estaba algo insegura y con algunas dudas de que en realidad me dieran dos de las anheladas y escasas boletas… pero tal como enuncie en mi título: las cosas buenas de la vida si existen! Sin ningún tipo de inconvenientes me dieron el pasaporte para ir a apoyar a la Selección en su casa.
Al llegar al estadio el ambiente era inigualable, música y camisas amarillas decoraban los alrededores del metropolitano, ni las largas filas ni el calor pudieron mermar los ánimos que llevábamos los hinchas.
Ya en la tribuna todo fue alegría, conocí compañeros que también llegaron al estadio gracias a #CocaColaConLaSelección al igual que yo, muchos habíamos perdido la esperanza de obtener una boleta y nuestro patrocinador favorito nos solucionó el problema, convirtiéndolo en una de las mejores experiencias. 
Gritos, pitos, canticos, #CocaCola, banderas, risas y ansiedad previo al inicio del partido, con una panorámica inigualable – se lució nuevamente #CocaColaConLaSelección con la ubicación  – nos concentramos en el partido,  rodó el balón y los nervios se dispararon. 
Lastimosamente todos sabemos cómo quedo el resultado y la alegría no fue completa, sin embargo quedaron múltiples recuerdos fotográficos de la experiencia, además de la gratitud de todos los que conformamos la mejor tribuna del estadio: La tribuna CocaCola!
Hoy después de la derrota sufrida, las palabras de agradecimiento son para #CocaColaConLaSelección , gracias por pensar en los que deseamos apoyar a la Selección, gracias por unir a un país y por abrirle las puertas del estadio a los que más amamos el futbol: los hinchas.

El bus de Pekerman

Nublada, gris y lluviosa amaneció la casa de la Selección después del triste y negro partido que se jugó ayer en el estadio Metropolitano.  Uno a uno se van los jugadores a sus respectivos clubes con la cabeza abajo y la sensación de no haber cumplido con un objetivo, que ayer más que nunca, estaba más cerca de alcanzarse: hacer respetar la casa ante Argentina.  Sin embargo pasaran otros cuatro años para poder lograrlo – sumando para entonces 26 años de triunfos gauchos en Colombia  - la albiceleste nuevamente se llevó tres puntos de oro que fueron además una inyección de adrenalina que revivió un moribundo en las eliminatorias…. Y dejando ahora  en cuidados intensivos a Colombia, ocupando el séptimo lugar (solo por encima de Bolivia, Perú y Venezuela) con cuatro puntos. 
Pero como en el fútbol todo es tan subjetivo, depende entonces de la óptica con que se mire, Colombia está en el séptimo lugar con cuatro puntos, pero a tan solo tres puntos del tercero.  La eliminatoria esta tan reñida e impredecible que entre el tercer y el noveno lugar solo hay cuatro puntos de diferencia;  el mejor equipo de Sudamérica empató en casa con Colombia y también fue goleado por Uruguay en Montevideo, Argentina y Brasil revivieron tan solo en la cuarta fecha y el que comanda el grupo es un intratable Ecuador.  Con esto quiero dejar claro que aún no está nada establecido, el camino es largo y si bien ya está avanzado no vamos ni siquiera por la mitad.  Entonces no entierren desde ya al equipo y a su cuerpo técnico, y tampoco entierren la clasificación al mundial.
Dicho lo anterior, analicemos el pésimo partido de la tricolor.  Colombia jugó sin lugar a dudas su peor partido en la era Pekerman en Barranquilla, desde que estamos bajo la dirección del argentino es la primera derrota en casa, a la fecha tenemos seis triunfos, un empate y la derrota del día de ayer.  Irónicamente después de venir del que fue sin dudas el mejor partido táctico de José Néstor nos estrellamos con una Colombia perdida, pobre y sin ideas.  Sin embargo la titular escogida por el técnico era la adecuada, teniendo en cuenta el terreno, el clima y la forma de juego de la selección –además de los suspendidos - siempre se anticipó jugar con dos volantes de marca, dos volantes creativos y dos delanteros.  El gran problema fue el abismo que hubo entre lo planeado por el estratega en su cabeza y lo ejecutado por los jugadores en el terreno de juego.  Los once que entraron a la cancha estaban completamente desconectados mentalmente, con tristeza debo anotar que Colombia no tuvo una sola opción clara al arco, hubo un par de indicios como la jugada de Bacca o el remate de Palacios, pero Romero bien pudo sacar su mate y tomarlo con calma porque jamás fue exigido.
Todo lo ocurrido fue crónica de una muerte anunciada, mientras muchos celebraban por anticipado un triunfo por las bajas sensibles que traía argentina, otros más coherentes anticiparon las falencias que también llevaba Colombia.  Ayer me dolió mucho más la amarilla que le sacaron infantilmente a Arias ante Chile, la selección tenía dos callejones libres en las bandas que fueron explotadas por Argentina cada vez que quiso, Fabra y Palacios – como se sabía – no marcaron en lo absoluto a los rivales en sus zonas y en el ataque tampoco fueron desequilibrantes, no creo haber contado un solo centro correcto de alguno de los dos.  Por su parte los recuperadores tampoco hicieron el relevo que se esperaba, Torres y Mejía se vieron sumamente inferiores ante los gauchos, reventando balones a cualquier parte y cuando intentaban el pase corto, era errado.   Los centrales se vieron nerviosos todo el partido, para la muestra el garrafal error de Zapata en el gol. 
Pero si atrás estábamos mal, del medio para adelante ni se diga, a los delanteros no les llegaba el balón, y los pocos que llegaron los desaprovecharon con mal control, ni siquiera remataron al arco!!!  MacNelly y James brillaron por su ausencia, se supone que la estrategia era tenencia y administración del balón en el campo, pero ocurrió todo lo contrario, Colombia se dedicó a tirar pelotazos y nunca puso el balón al piso.  MacNelly no estuvo claro, es más nunca estuvo en el campo y James… personalmente pienso que fue el peor del partido, y no es para acribillarlo, es y será por mucho tiempo el mejor jugador y el referente de Colombia, pero ayer se evidenció su falta de fútbol, por lo que debió ser reemplazado desde el entretiempo.  Es ahí donde va mi crítica a Pekerman, siendo el técnico su función es tomar decisiones, entre ellas está no solo colocar una titular, sino modificarla con cambios efectivos cuando no de resultados.  Por muy estrella y “10” del Real Madrid que sea, James es humano y puede tener un mal partido, es responsabilidad del técnico sostenerlo los 94 minutos y exponerlo como lo hizo.  Además ¿Qué solución brindó con el ingreso de Muriel por MacNelly? ¿De que sirven tres y cuatro delanteros en cancha si el balón no pasa limpio por la mitad del campo? ¿Por qué dejarle la responsabilidad completa de la creación a James cuando es evidente que está desgastado físicamente y agotado mentalmente?   Supongo que al ver que no hubo solución con lo propuesto decide ingresar a Cardona al terreno de juego, pero saca a Teo, errado nuevamente, es cierto que Teofilo al igual que todos los demás jugadores estaba muy por debajo de su nivel, pero si la gran falencia es el manejo de balón y la transición del  medio al ataque, ¿no es un mejor enlace Teo que Bacca?  En un último intento, claramente desesperado, ingresa a Ramos por Mejía, poblando el campo de delanteros, pero sin ningún conductor…. ¿Por qué  no refresco el medio con otro volante creativo que pudiera colocar el balón arriba y dejar mano a mano a los delanteros?  Preguntas que nadie  hizo en la rueda de prensa y que nuevamente se quedaran en el tintero. 
Lo cierto es que perdimos feo y la sacamos barata, fácilmente pudo quedar cero a tres y la humillación hubiera sido mayor.  Nadie sabe a ciencia cierta cuál habría sido el resultado final con Messi, Agüero y compañía, pero es cierto que, respetando completamente a los jugadores que estuvieron, las ausencias eran bastantes sonoras y mal o bien jugamos con cinco suplentes de Argentina.
La próxima fecha es en el mes de Marzo, lo cual quiere decir que hay cuatro meses para trabajar y preparar, por lo menos, a los jugadores locales pensando en  los partidos que se vienen en la Paz ante Bolivia y en Barranquilla ante la revelación Ecuador. De más está aclarar que hay que sacar seis de seis puntos. A favor tenemos que se sacaran puntos entre sí: Chile que enfrenta a Argentina y Brasil que enfrenta Uruguay.
Ratificó que no es momento de acribillar jugadores y destronar a un técnico, sin embargo si hay que exigirle trabajo en el día a día y no en la previa a los partidos.  Es momento de hacer microciclos como el de España y de realizar un seguimiento a fondo para cada uno de los jugadores que se van a convocar, es momento de visitar a todos los equipos de la liga local, es momento de hacer un cronograma de trabajo con metas a corto, mediano y largo plazo. Colombia no puede ser Jamesdependiente, Colombia debe crear una identidad de juego y un estilo propio que se potencie con un buen momento de James, Bacca, Teo, Jackson, Sánchez, Ospina, entre otros. Que las individualidades potencien un grupo y no que un grupo dependa de individualidades.
No es momento de bajar los brazos, es momento de ponerse el overol y trabajar, un equipo es más que un jugador y más que un técnico. No seamos un país sin memoria y no seamos un país amarillista y oportunista,  el bus de Pekerman está en el taller, pero sigue siendo una buena máquina, hay que hacerle cambio de aceite, revisión de frenos y cambio de filtros, volver a encenderlo y seguir luchando en la carrera… la Fe sigue intacta…. Rusia nos espera!

Colombia: Uno a uno

Uno de los mejores partidos tácticos en lo colectivo de la selección sirvió para otorgar un punto importante en la tabla y en lo anímico del grupo.  Sin embargo hay que discriminar el rendimiento de cada uno de los jugadores de forma individual y también, porque no, del cuerpo técnico:
David Ospina: excelente, respondió desde el primer minuto con atajadas claras en momentos claves del partido demostrando los reflejos que tiene.  Mucho más meritorio teniendo en cuenta que viene de estar sentado y por fuera de canchas por la lesión del hombro.  No estuvo implicado en el gol.

Santiago Arias: inicio nervioso y permitiendo avances rivales de Beausejour  por su banda, después rectifico el camino y colaboro en la defensa y en el escalonamiento.  Debe soltarse más por la banda para colaborar en el ataque.  Irresponsablemente se hace amonestar con una amarilla que lo margina del partido ante Argentina.

Cristian Zapata: Ganó firmemente en el juego aéreo y fue seguro en los cortes de avances chilenos.  Cometió mas faltas de las necesarias en cercanías al área. 

Jeison Murillo: estuvo implicado en el gol de Chile, perdió la marca de Vidal que termino en la anotación. En ocasiones estuvo a destiempo en los cortes, pero en la mayoría de las veces brindo seguridad en la zaga defensiva.

Frank Fabra: mantiene su lugar en la selección, tuvo aciertos en la labor defensiva, cortó avances rivales repetidamente.  Sigue en deuda con la faceta ofensiva. 

Daniel Torres: debutó ante una difícil selección y cumplió las expectativas. Seguro en los cierres, se acopló bien en el tridente de marca y cubrió todos los espacios cuando solo quedaron dos recuperadores netos.  Asomó su cara ofensiva y sin miedo remato directo al arco exigiendo a Bravo.

Carlos Sánchez:   inició desconcentrado y sin hallarse cómodo en la mitad de los tres recuperadores. Sin embargo con los minutos se apropió del medio y fue una piedra en el zapato para Alexis y Valdivia. Infortunadamente recibió amarilla y nuevamente no estará ante Argentina, asignatura pendiente.

Alex Mejía: cumplió la labor en la línea de tres, pero su nivel mejoró notablemente cuando se desarmo el tridente y quedo en dupla con Daniel Torres.  Se quedó en la marca en el gol y acompaño el balón con la mirada.  

James Rodríguez: anotó el gol. Eso le perdona todo, a pesar de no estar en forma por su lesión su entrega en el campo fue evidente, esta distante de su nivel conocido, en algunas jugadas pecó por exceso de intento de dominio de balón, pero después de gol desplego mejor futbol. Tal como declaró “para los que dicen que no estoy listo” ya tiene dos goles en poco más de 90 minutos.

Jackson Martínez: partido de gran sacrifico del delantero, mas allá de estar en ataque ejerció una profunda presión en la salida chilena.  Además hizo las veces de pivot y se asoció de forma perfecta con Muriel.  Tuvo un remate directo al área que fue desviado por el central chileno. Lamentablemente salió lesionado y ya se confirmó su esguince de tobillo que lo saca del partido ante Argentina. 

Luis Muriel: la figura.  Indiscutiblemente se evidenciaron las ganas y el hambre de selección del jugador. Corrió de principio a fin y enloqueció con sus encares a los defensores chilenos ganando casi todos los mano a mano que enfrentó.  Gestor del gol del empate, jamás renuncio al balón y nos hizo recordar el estilo y la fuerza de Ivan René Valenciano.   El jugador estaba exhausto y pidió su sustitución.

Edwin Cardona: le cambió la cara al partido, su ingreso significo el inicio de la sociedad con James y la apertura para el ataque de la Selección.  Aporto en salida y estuvo cerca de anotar el gol de la victoria. Cada vez se ve mejor físicamente.

Carlos Bacca y Pipe Pardo: ingresaron para aportar en el ataque, ambos cumplieron su tarea sin lograr el objetivo de gol.  

José Néstor Pekerman: artífice del empate y de la buena presentación colombiana en Chile. Demostró que es un estratega en todo el sentido de la palabra y le ganó en el planteamiento a su compatriota Sampaoli.  Los jugadores ejecutaron casi a la perfección lo que el gaucho gestó en su cabeza. Inteligentemente abordó al central en el entretiempo del partido por inconformismo con el mismo. Ayer ratificó que su compromiso es total con la selección Colombia y además callo muchas bocas demostrando que de táctica sabe y mucho!

Mordisco de gloria.



Sin lugar a dudas el partido disputado en Santiago de Chile fue uno de los mejores juegos tácticos de la era José Néstor Pekerman, el estratega envió un claro mensaje a sus detractores en el país que se resume en: callen, aprendan y déjenme trabajar tranquilo.  El argentino dio un golpe de autoridad con un planteamiento táctico exquisito, inicialmente sorprendió a la gran mayoría – por no decir todos -  cuando dio a conocer la titular que saltaría al estadio Nacional.  En contra de todos los pronósticos el cuerpo técnico alineo tres volantes netos de marca (Torres, Sánchez y Mejía) por delante de la ya conocida línea defensiva de cuatro, dejó libre y solo a James Rodríguez en el medio  y en el ataque colocó como titular a Jackson y Muriel, pareja inicialista que no estaba en los papeles de nadie.  Como era de esperarse  lluvia de críticas durante la hora previa al partido, frases como: “saldrá a defenderse”, “nos van a llenar” y “No es momento para empezar a experimentar” inundaron las redes sociales;  pero sería solo cuestión de minutos una vez iniciado el partido para entender y comprender el porqué de la alineación.  
Chile salió a ganar el compromiso, los dirigidos por Sampaoli parecían hormigas en el terreno de juego, ocupaban todos los espacios y se movían con gran velocidad en el campo.  Esa fue la primera victoria de Colombia y de Pekerman, con su línea de tres volantes, redujo los espacios y tapono la salida de los laterales chilenos.  Además hubo sincronía entre las dos líneas defensivas que se evidenciaron con escalonamientos organizados para cortar las triangulaciones chilenas. 
A todo lo anterior hay que agregarle el trabajo de desgaste que realizaron James y Jackson, si bien su fuerte es de la mitad de la cancha para arriba, la presión que realizaron ayer incomodando la salida de los australes fue fenomenal.
Lastimosamente para la selección y para el cuerpo técnico todo el trabajo ordenado de la primera parte se vendría abajo en el último minuto.  Un cobro de pelota quieta lanzaría, momentáneamente, por la borda el sacrificio y la concentración de 45 minutos casi perfectos…. Arturo Vidal de cabeza anotó el gol chileno a tan solo segundos de finalizar la primera mitad.  Punto importante para corregir en los pocos días previos al choque ante Argentina, no es viable que nuevamente se reciba un gol en contra con pelota quieta, mucho menos de una selección en la que la gran mayoría son bajos de estatura, en el gol claramente se quedaron en marca Mejia (marcó con la mirada) y Murillo (marcó por detrás).
Ciertamente, duro golpe para la moral colombiana, golpe que se notó durante los primeros minutos del segundo tiempo.  Colombia estaba perdida y errática en el campo, sin  embargo la solución y el cambio vendrían justamente de la banca, a los 10 minutos de la parte complementaria  ingresa Edwin Cardona por Carlos Sánchez – quien se salvó de la expulsión después de una falta que bien pudo ser su segunda amarilla – y con él ingresó el socio que necesitaba el 10 colombiano.  A partir de ese momento la figura de juego cambió, Colombia con Muriel como figura, explotó los contraataques y justamente en uno de ellos sería el propio Luis Fernando quien desbordaría por izquierda dejando a dos defensas chilenos atrás  para luego realizar el pase de la muerte a James, el creador colombiano de media vuelta anotaría el gol del empate que al final significaría traerse de un mordisco un punto de oro de Santiago. 
A partir de ese momento todo cambió, Colombia creció en su juego y James apareció más en el ataque individual y colectivo; infortunadamente Muriel no pudo continuar y solicitó cambio después de haber dejado el alma en el campo,  en su lugar ingresaría el porteño Carlos Bacca.  
Por otro lado Chile sintió el gol en contra y así lo dejo evidenciado en su juego, disminuyó la velocidad de ataque y estaba errático en las entregas de balón, incluso cometió un claro penal sobre Cardona que pudo haber significado el triunfo colombiano, pero que no fue sancionado por el árbitro Enrique Cáceres, de discreta presentación, quien tampoco sentencio la falta sobre Jackson Martínez que le significo el cambio por Pipe Pardo.
En conclusión fue un muy buen partido de la selección Colombia con un resultado positivo que nos ayuda a sumar en la tabla, a eliminar dudas acerca del compromiso de nuestro cuerpo técnico y a callar las voces que pedían su cabeza y la de algunos jugadores.  Hay que tener en cuenta que anoche  la Selección Colombia con un James a medias,   prácticamente dos debutantes: Daniel Torres y Luis Muriel y jugadores sin minutos como Ospina y Zapata logró un empate y por poco un triunfo ante la que hoy por hoy es la mejor selección de Sudamérica.
Obviamente ante Argentina surgirán cambios en la titular y en la figura táctica, pero creo que ya el país aprendió la lección y la moraleja es:  Dejar trabajar tranquilo a José Néstor.  Él es un estratega en todo el sentido de la palabra y la experiencia y los años que tiene los tiene plenamente a disposición y en función de la Selección Colombia. 

Pegó primero!


El profesor Alexis Mendoza no se guardó nada y en una calurosa noche en el estadio Metropolitano el estratega alineó a toda la titular disponible para iniciar la búsqueda del primer campeonato de Copa Aguila para el cuadro Barranquillero.
Esta vez los jugadores respondieron al llamado y al voto de confianza, desde el minuto uno se evidenció en el terreno de juego una actitud completamente diferente a la de noches y partidos anteriores.  
No puedo hablar de monologo porque SantaFe también tuvo sus oportunidades en el arco de Viera, pero sin lugar a dudas el  equipo que fue dueño del balón y que además lo manejo durante la mayor parte del tiempo de juego fue uno solo: Junior de Barranquilla.
Si bien el cuadro local no fue una máquina volcada al ataque como muchos pedían, el equipo tiburón supo administrar la tenencia de balón, con paciencia y cantidad de toques certeros desgastó al cuadro capitalino y en ocasiones, cuando tenía la oportunidad, presionaba a fondo el acelerador e inquietaba el arco de Robinson Zapata.
Sin embargo SantaFe no fue un rival fácil, sabiendo las dificultades de la plaza – el clima –  Gustavo Pelusso alineó un equipo muy ordenado tácticamente y dispuso inteligentemente sus líneas defensivas en campo propio, cerrándole los espacios a Junior durante todo el partido.
Pero ayer la mayor virtud del cuadro rojiblanco fue la paciencia y el trabajo en equipo, con tranquilidad y calma los jugadores se dedicaron a rotar el balón de un lado a otro para intentar abrir la solida muralla cardenal y cuando lo lograba la rapidez de Vladimir Hernandez, para mi figura de la cancha, ganaba en los manos a manos y dejaba con oportunidad de gol a los delanteros tiburones.  
La estrategia de “aguante” cardenal solo resistiría hasta el minuto 22 del primer tiempo cuando después de un impecable pase de Vladimir Hernandez, Juan David Perez anotaría el primer gol de la noche.   Tan solo ocho minutos después Edinson Toloza tendría en sus pies la oportunidad de anotar el segundo gol, pero …. Buehh... como todos saben el primer tiempo finalizaría 1 – 0 a favor de los locales.
Para el segundo tiempo no hubo modificaciones, Junior siguió siendo el dueño del balón, pero era claro que algunos jugadores estaban desgastados físicamente.  Jarlan que nunca apareció en el partido fue la primera modificación del técnico Barranquillero y en su lugar ingresaría Jorge Aguirre.  Tan solo un par de minutos despues el desgaste físico en Juan David Perez le significó la sustitución para que ingresara Jessy Mena.
Particularmente critiqué las modificaciones, si bien es cierto que Barrera fue imperceptible en el juego -  a titulo muy personal y sin aún haberse anotado el segundo gol – yo no lo hubiera sacado. ¿Por qué? Porque era claro que Perez no aguantaría la totalidad de juego, y sin Ortega habilitado para un reelevo… Quién seria el encargado de las ideas en el terreno? Mi primer cambio habría sido Perez por Aguirre y esperar alguna genialidad de Jarlan.
Sin embargo, hoy ya sabiendo que tan solo tres minutos después de la segunda modificación llegó el gol, mas bien golazo de Jorge Aguirre, acepto que al profesor Alexis le salió claramente su moñona y que mas allá de eso, los cambios que hizo fueron precisos y certeros y nos dieron el gol de la tranquilidad.
Aclaro todo lo anterior, porque: primero, al César lo que es de César, Alexis se la jugó y le salieron a la perfeccion sus cambios, merito completo del entrenador, los jugadores entendieron y plasmaron en el campo la idea que él gestó en su cabeza;  y segundo, porque en los minutos que transcurrieron entre el cambio de Jarlan y el gol de Aguirre critique fuertemente a Alexis, ya que su lectura me parecio bastante errada…. Sin embargo goles son amores y hoy nos tienen gozando.
Ya con el partido dos a cero ingresa Luis Narvaez por Edinson Toloza para cerrar el partido y darle mayor dominio de balón al equipo, sin embargo las oportunidades continuaron apareciendo y por poco alcanzamos el tercer gol.
Buen resultado para el cuadro Juniorista que ahora debe ir a ratificar lo hecho en casa en la altura de Bogota, el equipo debe estar tranquilo, pero no confiado.  Estamos a noventa minutos de alcanzar por primera vez el título de la Copa Aguila y si en la capital el equipo tiene la misma actitud ganadora de ayer….. muy probablemente lo logremos.
Para criticar un solo punto: LA HINCHADA (?) …. Triste y lamentable que en una final de Copa ante un buen rival como lo es SantaFe las gradas del estadio Metropolitano estuvieran vacías, las únicas tribunas que se llenaron fueron Sur y Norte…. Entonces solo somos hinchas de televisión y de redes sociales? Hay que apoyar gente, cuando el equipo responde hay que respaldarlo tal como lo hicieron anoche los asistentes de Sur con el espectacular mosaico de bienvenida en la entrada del equipo al campo de juego.

La Colombia de Pekerman


Como es ya costumbre a siete días del primer partido de la fecha eliminatoria la lista de convocados de la Selección Colombia  es aún un misterio y mientras no esté la lista oficial lo que más circulara en todos los medios son las especulaciones acerca de los elegidos. 
Lo difícil que debe ser en estos días Jose Pekerman....con lo subjetivo que es el futbol cada persona – hincha o periodista – cree tener dentro de sí la verdad absoluta y la razón integral, exigiendo con vehemencia a más de un jugador en la selección y argumentando de distintas formas su convocatoria.   Nombres como Jefferson Duque, Felipe Pardo, Daniel Torres, Rufay Zapata, Vladimir Hernández , Yimmy Chará entre tantos otros se escuchan y se leen en todos los medios de comunicación. 
Para  empezar a pensar en convocados hay que aceptar que individualmente el momento actual de cada uno de los jugadores de la Selección en sus clubes no es el mejor, uno por uno me atrevo a afirmar que los únicos que están atravesando un buen momento  son: Carlos Bacca, Teofilo Gutierrez , Jeison Murillo y Santiago Arias.  Si bien Juan Guillermo Cuadrado está atravesando un buen presente con la Juventus, no experimenta el mismo nivel con la Selección, además de la ya conocida sanción de dos fechas por la expulsión sufrida ante Uruguay.    
Partiendo del hecho que solo cuatro de 23 jugadores que conformarían la lista tienen continuidad,  buen ritmo y nivel de competencia apto, debemos entonces asumir una de dos posiciones:
1. Mantener la base del equipo trabajado por el proceso de Pekerman, obviando el hecho de falta de minutos, falta de juego, etc en TODAS las posiciones.
2. Revolcón en la Selección, traer nuevas caras al equipo y apostar a individualidades nuevas que surgen del medio local e incluso – he leído – sostener el proceso y/o base de un equipo local para que sirva como estructura de la Selección.
Particularmente escojo la primera, soy fiel creyente que la Colombia de Pekerman es una Selección que tiene una memoria de juego,  es cierto que está algo extraviada y empolvada, pero me rehúso a aceptar que a un grupo de jugadores se les olvide un estilo de juego tan rápidamente.  Infortunadamente de ese gran rompecabezas de la “Colombia del mundial”  salieron fichas claves que eran parte de la columna vertebral del proceso: Yepes,  Armero, Zuñiga y Valdes dejaron vacíos que hasta ahora han sido difíciles de rellenar.  Empezando por la capitanía del equipo,  a la fecha sigue siendo una incógnita, hoy por hoy no hay un líder innato que sobresalga.  Por otro lado las lesiones nos han acompañado continuamente,  jugadores como Edwin Valencia, James Rodriguez, MacNelly Torres, David Ospina y ahora Radamel Falcao han interrumpido su entrenamiento y ritmo de juego al verse afectados por diferentes lesiones físicas que al final de cuentas terminaron por desbaratar mucho más a la Selección. 
Con todo esto solo quiero llegar a un punto, no se trata que Pekerman sea un terco o que su cuerpo técnico no haga nada, evidentemente la materia prima de su trabajo no ha estado completa en ninguna ocasión últimamente.  Tampoco se trata que los jugadores pasaron de ser los grandes ídolos que nos dieron el mejor mundial de la historia a ser los peores jugadores, los más viejos, lentos y erráticos del país, sencillamente se trata de un proceso LARGO, muy largo y complicado que se llama eliminatorias sudamericanas, donde el nivel de exigencia es altísimo y el tiempo de preparación es extremadamente corto, donde no podemos pretender ganar jugando bonito cada partido que afrontemos, donde tendremos que aceptar y valorar victorias jugando feo como la de Perú y aceptar dolorosamente que habrán derrotas jugando horrendo como la de Uruguay.  Pero no por eso debemos pedir inmediatamente cambios de técnico, cambios de jugadores y hasta cambio del lugar de la casa de la Selección.  Creen ustedes que hay que modificar la convocatoria sustancialmente para cada partido? Que beneficio puede traer una rotación casi completa de la plantilla de jugadores? O es que acaso tres o cuatro días de preparación serán suficientes para formar un nuevo estilo? Por supuesto que el futbol es dinámico y cambiante, pero pienso que se deben modificar jugadores con cautela en cada convocatoria  y no derrumbar estilos y procesos por resultados. 
A mi parecer el hincha Colombiano siempre peca por excesos: cuando ganamos la fiesta y la celebración dura como mínimo un mes, llevamos a la Selección a lo más alto que se pueda, pero cuando perdemos todos tenemos memoria selectiva y solo atacamos con lo peor que encontremos en el momento. 
Debemos dejar de señalar, dejar de exigir jugadores y técnicos, despojarnos del sentimiento de verdad absoluta y más bien apoyar a la selección, obviamente con críticas constructivas para su mejoramiento.  No olvidemos que los goles de Falcao nos llevaron al mundial, que las gambetas de James nos instalaron en cuartos de final del mismo, que las atajadas de Ospina nos dieron la tranquilidad y que esos jugadores no han perdido la memoria de lo aprendido, ellos al igual que  los demás no han olvidado el estilo de la Selección Colombia de Jose Nestor Pekerman.  

El Maestro y el Profesor

Poco o nada que rescatar del terrible partido que se jugó en el estadio Metropolitano donde el Atlético Nacional literalmente, le pasó por encima a un desdibujado Junior de Barranquilla.
Finalmente “cesó la horrible noche” en la arenosa y la cuenta llegó al total de cuatro goles para los visitantes y ni un solo gol para los locales, sumándole la expulsión de Guillermo Celis y la segura suspensión de la plaza por agresión de los hinchas a la terna arbitral y al equipo rival después de la clara provocación de Alexis Henríquez.
En el tema futbolístico se puede concluir que tal como lo deja ver el resultado, los visitantes jugaron su mejor partido del semestre, ayudados por el que también fue el peor partido de Junior. 
Se necesitaron solo cuarenta minutos para sentenciar la goleada y para dar un knock out de autoridad a los locales.  Tan solo al minuto ocho de juego Jefferson Duque dejaba ver la tragedia que se asomaba al coloso de la ciudadela.  La pesadilla la continuaría Yimmy Chará a los 17 minutos y Marlos Morelo a los 38 y 40 minutos.
Mientras tanto un Junior irreconocible, solo observaba como las camisas azules hacían fiesta en la cancha, se paseaban por el área sin inconvenientes, atravesaban la mitad del campo con facilidad y lujos ante un anclado rival que jamás salió al campo de juego.
Los dirigidos por Alexis Mendoza carecieron de … TODO!! Sinceramente ayer no hubo un solo jugador que sacara la cara por el equipo, todas las líneas estaban erráticas:  en la defensa Correa y Tesillo dejaron que Duque  y Chará les dieran clase de desdoblamiento, encare y pase al vacío, todos lo balones que tocaron se filtraron y ni siquiera hubo posibilidad de mano a mano porque la marca de los centrales solo fue hecha con la vista, mientras tanto Noguera y Vélez ni en ataque ni en defensa;  en la primera línea de volantes se borró el cassette, al terreno no llegaron las recuperaciones de Cuellar y Celis, por el contrario estaban sin timing, sin encare y sin ganas; del medio… el error es del técnico, ¿Por qué coloca a Pérez por la mitad?, pero hay un párrafo exclusivo para el señor Mendoza; los delanteros: Aguirre, no se aun de que quiso jugar, como enlace no estuvo y al arco nunca llegó, y Toloza, las escasas pelotas que le medio llegaban, las dejaba ir porque se la paso cayéndose en el campo, al parecer salió al terreno de juego sin taches en los guayos.
Un verdadero circo fue lo que vimos en el Metropolitano, sin brújula y sin norte los jugadores parecían veletas en el campo de juego y corrían sin fundamento atrás del balón – cuando corrían – lo mas preocupante de todo, es que este barco se hundió sin capitán, Alexis Mendoza nuevamente queda con el saldo en rojo en Barranquilla, lo que anteriormente era un fortín – Metropolitano – hoy es una carpa grande para la función del circo.
En la calurosa noche de Barranquilla quedó plasmado en el papel, en el resultado y en el terreno de juego que Reynaldo Rueda sigue siendo el “ Maestro” del profesor Alexis Mendoza.  El técnico verde le propinó una clase magistral de cómo plantear un buen partido y además de cómo mover sabiamente sus fichas.  Por su parte Mendoza nuevamente se equivoca de principio a fin, aun sigo sin comprender ¿Cuál fue su intención con la titular alineada?  Como lo expresé previamente, colocar a Juan David Pérez por el medio es sacrificarlo y perderlo, dejar a Vladimir sin socio es sentenciarlo a muerte, insistir con Aguirre es terquedad y dejar en punta a  Toloza es crucificarlo con la hinchada.  A todo lo anterior le agrego la increíble pasividad y falta de determinación en la toma de decisiones del estratega,  ¿Cómo es posible que teniendo un marcador 0-2 al minuto 17, no se inmute siquiera para un cambio y espere hasta el minuto 36 para ejecutar uno? Increíble la parsimonia e inclusive terquedad para sostener un modulo que no funcionó jamás; además se equivoca monumentalmente en el cambio, ingresando a Ovelar  por Toloza, solo modifica jugador y no figura táctica, cuando todos los asistentes evidenciábamos que el problema no era definición, sino falta de creación. ¿No era mas coherente ingresar a Jarlan por Aguirre?... Pero la noche aun era virgen y la terrible lectura del partido por parte del técnico apenas comenzaba.  La verdad todos sus cambios me parecieron completamente desacertados, nunca debió sacar a Pérez del campo, el problema que aquejo a Junior los 90 minutos fue la falta de tenencia de balón y por supuesto la falta de creación.  Erróneamente el cuerpo técnico aplicó la teoría de “con mas delanteros llega el gol” e ingresó a SU solución – digo SU porque la llegada del jugador al Junior fue solicitud expresa del técnico – Zamir Valoyes, para que lo ingresó? Solo consiguió que se ganara mas abucheos y criticas de la hinchada.  En conclusión con sus cambios el cuerpo técnico jamás enderezo el camino, por el contrario termino empeorando la situación y aumentó la presión y las criticas en su contra.
Una noche para el olvido, un equipo carente de todo, incluso de pundonor, si bien es cierto que la clasificación esta muy cerca, también es cierto que ayer desnudaron TODAS las falencias tácticas y técnicas de Junior.  Equipos como Nacional son los que “miden el aceite” y te dan una sentencia clara del nivel futbolístico propio, la cual evidentemente fue catastrófica.
Finalmente fue un partido mas, pero aquí lo que preocupa no es la derrota sino la forma como se llegó a ella.  No pido la cabeza del técnico, porque no es momento de cambio de uno, estamos previos a una final en Copa Águila y en la recta final de la Liga Águila, no es inteligente un “revolcón” en este momento, pero si espero que este 0-4 no pase desapercibido,  no se puede solo pasar la pagina sin hacer una lectura lenta, detenida y con altos niveles de autocritica de lo vivido.

Estos cuatro goles no me hacen mas ni menos hincha de Junior, el sentimiento hacia un equipo no se mide por triunfos y derrotas, sino por amor a una institución y a una camiseta. Ese amor esta intacto, pero el ego como hincha esta dolido.

Perdida de memoria


Dura derrota sufrió la Selección Colombia en el que sin miedo a equivocarme fue y espero sea el peor de los partidos desde que José Néstor Pekerman es el técnico de la tricolor.  Con un claro desorden dentro y fuera de la cancha, ideas incomprensibles y falta de reacción se selló un apabullante 3 – 0 de los charrúas sobre los cafeteros.
Con cabeza fría y apegándonos exclusivamente a los números y a las matemáticas, el inicio de eliminatorias de Colombia fue aceptable:  tres puntos de seis disputados, se ganó en casa y se perdió en Montevideo ante un rival directo, pero siempre difícil.  Tal como exprese en varios trinos, la derrota ante Uruguay no nos elimina de Rusia y de haber logrado una victoria tampoco nos clasificaba al mundial.  Ahora bien, se jugó mal, terrible, horroroso, nos pasaron por encima y nos golearon, lo que duele no es perder, sino la forma como se perdió.
La derrota se empezó a gestar desde el momento que se dio a conocer la titular del equipo. Fue un desacierto completo el repetir la nómina que enfrentó a Perú, en este caso no encajaba la dichosa frase de cajón : “Equipo ganador no se toca”, bastaba con revisar el juego ante los Incas para darse cuenta que el partido ganado ante ellos fue una carambola a tres bandas: jugamos igual de mal que ante Uruguay, pero el palo y un par de goles nos dieron los tres puntos -  valiosos y preciados puntos que serán de gran importancia a lo largo de esta eliminatoria – que amortiguaron un poco las críticas a la selección nacional. En otras palabras, la suerte nos acompañó en Barranquilla, pero en Montevideo  no hubo suerte ni azar que nos librara de la efectividad Uruguaya.
Me rehúso a aceptar que a los jugadores no se les advirtió o no conocían la superioridad del juego aéreo del rival, el primer gol es imperdonable, cabecea solo y sin problema dentro del área el máximo referente Uruguayo: Diego Godín… gol de libro, gol de historia, gol que no tiene justificación.  Se quedan en marca varios jugadores Colombianos, entre ellos Zapata que ni siquiera salta para estorbar el impacto y le deja el camino libre al defensor charrúa que ya suma dos goles iguales en esta eliminatoria.
El mar de errores  en la Selección continuaría durante todo el partido, la defensa estuvo irreconocible.  La zona que ha sido el baluarte del equipo se desmoronó en mil pedazos cada vez que los rivales atacaban;  todo parecía una película repetida, llegadas sin cesar por las bandas que terminaban en centros peligrosos al área, despejes errados que recuperaban fácilmente los uruguayos e imposibilidad para al menos sostener el balón y bajarle la revolución al juego rápido que proponía el rival.  Un medio campo desconectado que nunca encontró el camino para conducir el balón a los delanteros y dos islas solitarias arriba que murieron desahuciadas por la falta de creación.
En síntesis Colombia ayer evidencio un mal que lo aqueja desde la Copa América: pérdida de memoria táctica.  Justamente en lapsus como ese es cuando el equipo debe resucitar de la mano de un líder en el campo – no existe en estos momentos en Colombia alguien que cumpla la tarea completa de ser capitán, como extrañamos esa faceta del Gran Yepes  -  y debe ser reconstruido con reajustes y cambios ideados por el cuerpo  técnico....
Puntos suspensivos, eso fue lo que dejaron las acciones del profesor Pekerman, a quien admiro y respeto profundamente, pero quien estuvo completamente desacertado en sus decisiones de principio a fin: escogió terriblemente los once titulares, ubicó erradamente en el campo los once que eligió y cuando se vino la noche, sus cambios terminaron confundiendo aún más a los jugadores.  Para cerrar, en la rueda de prensa declara afirmaciones incoherentes como “Cuadrado estaba cumpliendo su tarea …”  un poco más de autocrítica hubiera sido mejor que salirse por la tangente en varias preguntas directas que le realizaron.
Si bien el cuerpo técnico tuvo un alto porcentaje de responsabilidad en la derrota, los jugadores pusieron la otra mitad.  En el Centenario no se salvó uno solo, colectiva e individualmente la plantilla completa se rajó:
David Ospina: no tuvo atajadas espectaculares, por el contrario se vio bastante comprometido en el tercer gol cuando el balón entra por su palo.
Santiago Arias: encabeza los peores de la noche, completamente errático en las salidas, no entregó un solo pase acertado y se quedó muchas veces en la defensa.  El segundo gol fue un error imperdonable del lateral.
Cristian Zapata: lejos de su acostumbrado nivel,  se vio inseguro, sin timing y sin fuerza en la marca personal.  Comprometido altamente en el primer gol cuando suelta la marca de Godín – perdió todos los saltos con el charrúa-  y en el segundo gol cuando no logra rechazar un balón.
Jeison Murillo: también inseguro en los cierres, sin coordinación en el juego aéreo y blando en marca. Comprometido en el tercer gol cuando Abel Hernández lo deja atrás con un amague.  Tampoco pudo ganarle a Godín por arriba.
Frank Fabra: nuevamente dejó ver que en marca y recuperación tiene una asignatura pendiente, intentó subir al ataque pero sus entregas tampoco fueron certeras.
Carlos Sánchez: recuperó numerosos balones, pero en la entrega estuvo impreciso, los rebotes y rechazos terminaron en su mayoría con receptores de camisas azules.
Edwin Cardona: por más que intentó enlazar la defensa con el ataque estuvo lejos de lograr cumplir su objetivo, queda claro que la responsabilidad de la generación de fútbol no puede ser responsabilidad suya, necesita un socio en el medio campo que maneje los hilos del partido.
Freddy Guarín: nuevamente desastroso, solo la terquedad de Pekerman lo llevo a jugar este partido. Totalmente perdido en el terreno de juego, gravitando por el medio sin encontrar su posición, intentó con remates de larga distancia que llegarían primero a Plutón que al arco de Muslera.
Juan Cuadrado: pésimo, además de jugar dos muy malos partidos, al final se hace expulsar infantilmente, a pesar de no haber conectado la cara del uruguayo, la intención es lo que le merece la roja directa. No le salió una sola gambeta, perdió en todos los mano a mano que tuvo.
Teofilo Gutiérrez: perdido adelante no pudo generar riesgo, la pelota nunca le llegó y las veces que la tuvo sucumbió ante la ordenada defensa charrúa.
Carlos Bacca: una isla en el ataque de Colombia, el porteño poco o nada pudo hacer ante la falta de oportunidades creadas por el equipo.
Macnelly Torres: suponíamos que con su ingreso se ubicaría en la segunda línea de volantes para alimentar con balones a los delanteros, pero el técnico lo utilizo como un volante seis dejándolo por detrás de la mitad de la cancha donde de magia no se vio nada.
Fabián Castillo: entró pero ni para opinar algo dio material. Su entrada cuestiona fuertemente al director técnico al ponerlo por encima de jugadores como Jackson Martínez. Claramente el estratega no utiliza la misma balanza a la hora de tomar decisiones: a Cuellar lo deja en las gradas porque lo lleva lentamente en su proceso, mientras que el jugador en mención juega en los dos partidos de la eliminatoria…… tal “Pascual”?
Falcao García: sigo sin entender su ingreso, mas allá de ser Falcao o cualquier otro … que pretendía Pekerman al ingresar otro delantero a la isla ofensiva? Obviamente el tigre siguió sin rugir.
En conclusión no se salvó ni uno solo, todos hicieron su parte en la fatídica fría noche uruguaya, todos estuvieron comprometidos en el resultado y todos deben mejorar individual y colectivamente para poder lograr el objetivo: Rusia 2.018
La eliminatoria apenas está comenzando, un largo camino de dos años cerró su primer capítulo, dejando a Colombia en la sexta posición con tres puntos.  Para los escépticos y radicales que quieren la cabeza de Pekerman: calma y paciencia, o creen que es una jugada maestra desbancar al técnico a un mes de enfrentar al líder  Chile y a una necesitada Argentina?  Y si lo sacan, a quien traerían? Hay que pensar con cabeza fría, no solo es cortar un proceso, sino iniciar otro en medio del camino.  Pekerman tenía vidas acumuladas por lo hecho en las eliminatorias pasadas y lo obtenido en Brasil, esas vidas se están acabando y él lo sabe. 
Es cierto que se perdió feo, pero también es verdad que esa derrota estaba dentro de las cuentas, para clasificar debemos ganar TODO de local y buscar tres puntos en cada una de las visitas a los que ya se perfilan como los débiles de la eliminatoria: Perú, Bolivia y Venezuela.
Es hora de empezar a trabajar y reorganizar la idea táctica del equipo, la llegada James ayudará, pero no será la solución a todos los problemas.  Es momento para que el cuerpo técnico visite uno a uno los estadios del país y realice una convocatoria inteligente, no solo para pasear – caso Cuellar – sino para retomar la memoria y el fútbol que nos caracterizó en Brasil 2.014

Yo sigo creyendo en la Selección y en el proceso Pekerman, tengo memoria y sé el punto de quiebre que implicó el Argentino en la tricolor y el cambio de chip que le hizo a todo un país; pero también sé que estas son y serán las Eliminatorias más parejas y difíciles de la historia y que si no reaccionamos ahora, tal vez mañana sea muy tarde. 

Triunfo Jerárquico


Con pie derecho inició la Selección Colombia su participación en las Eliminatorias a Rusia 2018, es cierto que no fue un decoroso partido,  sufrimos y apretamos diente durante gran parte de los noventa minutos, pero al final con el pitazo del árbitro se sentenciaron los primeros tres puntos de esta dura y difícil eliminatoria Sudamericana.

Discrepo completamente de los que hoy acribillan al equipo y más aun de los que aseguran que no merecimos ganar, que fue un resultado muy amplio para lo visto en el terreo y que incluso Perú mereció empatar como mínimo…. A ellos les recuerdo y refresco la memoria:  ¿Cuántas veces Colombia jugó como nunca y perdió como siempre? ¿Cuántas veces por falta de eficacia nos quedamos con las manos vacías? Y para los que les encanta comparar, ¿Cuántas veces equipos como Argentina, Uruguay o Brasil, jugaron pésimo y con una pelota detenida lograron el gol del triunfo?  Por favor señores, si todo lo hiciéramos perfecto sencillamente seriamos campeones mundiales !!!

Particularmente yo sí celebro la victoria, lo importante era ganar y sumar tres puntos, más aun siendo locales ante un complicado rival como Perú, o es que ya olvidamos como por perder puntos en casa ante ellos se nos escapó en eliminatorias anteriores el paso a un mundial? 

Que tenemos que mejorar… Si, por supuesto, Colombia aún sigue distante del nivel mostrado en  el mundial de Brasil, pero es mucho más fácil enderezar el rumbo con tres puntos en el bolsillo y no empezar con una caja con saldo en rojo.  Además no podemos obviar la gran ausencia de James y Macnelly, aceptémoslo o no, ese par de jugadores son la rueda de engranaje en el medio campo Colombiano, su ausencia fue más que notoria en el partido de ayer donde se evidenció un cráter gigante en el medio campo.

La selección en conjunto logró el objetivo, la zona defensiva fue la más clara, segura y compacta a lo largo de los noventa minutos,  en el medio estuvo la gran deficiencia del equipo y en la delantera se desperdiciaron algunas oportunidades de gol.  Aquí les dejo el uno a uno de los jugadores Colombianos:

David Ospina:  Muy buen partido del guardameta, si bien Perú le exigió poco en cantidad, cuando lo hizo demostró calidad, y seguridad completa evitando goles rivales.  Achicó bien en un par de oportunidades y estuvo firme en cobros de pelotas detenidas y aéreas.

Santiago Arias: consolidado en su posición, su titular la tiene ganada a pulso.  Se proyectó y buscó sociedades en el ataque por su banda y en defensa estuvo certero en los cierres. Taponó la salida Inca y cortó el juego cuando se requería, ganó todos los mano a mano.

Cristian Zapata: seguridad en los cierres y gran velocidad. Destaco un regreso rapidísimo en un contragolpe de Perú, donde el central alcanza al atacante rival y recupera el balón evitando una clara opción de gol. Muy seguro en el juego aéreo.

Jeison Murillo: baluarte de la defensa, el mejor relevo que pudo quedar por Mario Yepes.  Con fuerza y técnica recuperó numerosos balones, imprime seguridad e incluso liderazgo en la línea defensiva, es el organizador de la primera línea tricolor.

Frank Fabra: aplausos!! Gratísima sorpresa por la banda izquierda, mejoró notablemente del partido amistoso al jugado en el Metropolitano.  En el ataque llevó peligro al área rival y filtro pases precisos para dejar mano a mano a los delanteros.  En defensa recuperó varios balones y con buenos cierres cortó algunos avances peruanos.  Aún tiene mucho más margen de crecimiento en la parte defensiva, pero respondió muy bien al voto de confianza otorgado por el entrenador.

Carlos Sánchez: el jefecito del medio campo, impecable en todo el partido.  No se acobarda ante el ancho de la cancha y el calor de la ciudad, cubrió todos los espacios del medio campo adelantándose en las recuperaciones de balón con buenas entregas a sus compañeros.  Merecida entrega de banda de capitán a quien es la columna vertebral y el equilibrio de la Selección.

Fredy Guarín: el jugador más parco de Colombia, se vio incómodo y amarrado en la posición de primera línea de volantes, no encontró su lugar en el campo y tampoco tuvo fortuna con los remates de larga distancia.

Edwin Cardona : cumplió su tarea, la orden táctica de Pekerman fue pegarse y jugar por las bandas, por donde buscó sociedad con Cuadrado a lo largo del partido.  Si bien no brilló como James, aportó con  remates de tiros libres directos al arco y finalmente con el gol de la tranquilidad  un exquisito remate de borde externo en el último minuto de juego.  

Juan Cuadrado: entró al partido con las revoluciones sobrepasadas, le falto pausa y tranquilidad en su juego, se vio muy acelerado y por lo tanto falló en la definición y entrega del balón.  Está en deuda con la tricolor – sabemos su gran nivel en la Juventus -  sin embargo hay que reconocerle que siempre fue hacia adelante buscando romper la sólida defensa Inca, jamás bajo los brazos en el ataque y siempre retorno  para ayudar en la defensa.

Carlos Bacca:  lejos de su nivel con el Milán el porteño estuvo impreciso e inseguro en la definición.  Desperdició una clara oportunidad de gol en la primera parte con un cabezazo desviado - en la repetición se observa como señala que el sol lo cegó al momento de impactar el balón -  Tampoco se vio cómodo en el campo de juego y no fue el socio esperado de Teo.

Teófilo Gutiérrez: crack, jugador estelar de la selección.  No solo anotó el gol que abrió el camino a la victoria, sino que realizó una tarea silenciosa pero fundamental en la táctica defensiva: bloqueó y anuló completamente la salida de Advincula desde su propio terreno, cortando la mayor generación ofensiva rival. Teo fue el jugador que se movió por el centro de la cancha y por ambos costados, encontró espacios para romper la doble línea defensiva de Perú y siempre retrocedió para aportar en defensa.

Alex Mejía: ingresó por Guarín al minuto 63.  Fue el apoyo de Sánchez en la recuperación con cierres precisos y cortó avances ofensivos en el juego aéreo.  Cambio necesario para buscar mantener el resultado y cerrar el partido.

Falcao García: ingresó al minuto 75 por Teo Gutiérrez.  El Tigre sigue sin rugir con su fútbol, no tuvo opciones de gol y poco pudo aportar en el cierre del partido.

Fabian Castillo: ingresó por Bacca en el minuto 91.  Muy poco tiempo en cancha, sin embargo tuvo una oportunidad de contragolpe en la que fue controlado por el central Peruano.

Una apreciación generalizada en los jugadores  Colombianos fue el alto desgate físico, se supone que el calor y la humedad deben jugar a favor a nosotros, pero ayer vimos a varios terminar con calambres como Murillo y Teo.  Punto para revisar en el cuerpo técnico con el preparador físico.

La Selección va paso a paso en un duro camino, este equipo tiene algo nuevo en su ADN que es " jerarquía".  Insisto que lo importante a recalcar es el triunfo obtenido, más aun con los resultados que se dieron en la primera fecha de la Eliminatoria: Argentina perdió en su casa ante un ordenado, peligroso y difícil Ecuador, mientras que Chile pasó literalmente por encima de un desconocido Brasil.  Todo esto me hace valorar mucho más la victoria ante Perú y la unidad que se refleja en el campo y fuera de él, gestos como el abrazo en la celebración del gol entre Teo y Falcao y la dedicatoria del gol de Cardona a James dejan ver que es un grupo unido que sabe que en la Selección no se busca el brillo propio sino el objetivo común: Rusia 2.018

La siguiente estación será la difícil y aguerrida Uruguay, que mejor manera de acompañarlos en esta travesía que con nuestro apoyo incondicional. Fe, gente, eso es lo que necesitamos, el equipo ayer demostró que no depende de un solo jugador – James Rodriguez- para obtener resultados.  Obviamente requerimos de su talento para desplegar un mejor juego, pero el objetivo se consiguió, cosa que no lograron selecciones como Brasil y Argentina sin sus referentes Neymar y Messi.  Esto una vez más demuestra que la Selección Colombia es un equipo unido y no una galaxia de estrellas individuales.


Dosis de Magia


Se rompió el hechizo y por primera vez Junior está en la final de la Copa Águila, instancia que a lo largo de los años ha sido esquiva para el cuadro currambero.  Finalmente después de tres  semifinales disputadas  (2.009 – 2.011 – 2.014)  los rojiblancos rompieron el tabú y se instalaron en la gran final, ahora están  a la espera de conocer a su rival entre Santafé y Once Caldas.

Manteniendo la característica línea de  sufrimiento, la clasificación estuvo precedida de angustia y ansiedad al máximo, no solo por la definición desde el punto penal, sino por el desarrollo de los noventa minutos de partido.

Como era de esperarse los locales saltaron al terreno de juego en búsqueda del gol que les diera la igualdad, por su parte Junior estaba como su camisa de visitante: “blanco y sin ideas”. Afortunadamente el color de la camisa de Viera fue azul de principio a fin, el uruguayo fue el artífice y figura durante los 90 reglamentarios y obviamente durante la tanda de penales.

Los rojiblancos carecieron de ideas en la primera mitad, es mas continuaron de la misma manera hasta el antológico gol de Jarlan Barrrera.  Ese mítico momento del minuto 67 partió la historia del partido en dos, no solo por lo que representaba sino porque cambió drásticamente la actitud en ambos equipos.

En los primeros 66 minutos el claro dominador de juego fue el Poderoso de la Montaña, los locales ejercieron una fuerte presión en el área rival y llevaron a los visitantes a replegarse por completo en su propia área. Junior cayó en el juego del Medellín, perdió la pelota  y juntó demasiado sus dos primeras líneas defensivas, poblando de gente el espacio, pero sin lograr marca eficiente sobre los rivales.  Los rojos se movían a su antojo en el área de Junior  y rompían las tibias líneas defensivas con movimientos y pases a un toque.  Justamente sería de esta forma que el Medellín llegaría al gol a través de un desvío de Juan Fernando Caicedo que deja vencido y sin oportunidad a Sebastián Viera. 

La noche se tornaría más fría y oscura, Junior continuaba sin rumbo en el campo, abajo en el marcador, con  Ortega lesionado y ahora con un penal en contra a los cuarenta minutos de juego.  Pero justo en ese momento, empezó el milagro. Cuando estábamos al borde del abismo, Cristian Marrugo desperdicia la oportunidad de anotar el segundo gol estrellando en el palo el lanzamiento del punto penal, dejando el partido abierto para la segunda mitad.

La tendencia de Junior ha sido clara a lo largo del semestre: jugar un tiempo para el olvido y un tiempo espectacular.  Afortunadamente se mantuvo la premisa y el cuadro tiburón salió con una nueva actitud a los 45 finales.  Sin embargo Medellín no bajaría la guardia y nuevamente probó, sin suerte para ellos,  a un inspirado Viera que si bien atajo la mayoría de remates,  vería caer su arco a los 59 minutos tras una enredada jugada que no logran despejar los defensores, pero que Jhon Pajoy si emboca en el fondo de la red. 

Golpe duro para Junior, pero utópicamente, ese fue el momento en el que los jugadores comprendieron lo que estaban dejando escapar, se evidenció las  ganas y la actitud en el equipo y gracias a eso llegó el minuto mágico del partido – Minuto 68 – cuando Jarlan Barrera marca el gol del torneo, del semestre y del año….. G O L A Z O !!!!  Gol que cambió el rumbo del partido, gol que literalmente “ revivió un muerto”, a partir de ese momento, Junior recuperó el balón y se adueñó de él, manejo los tiempos y obligó a  la definición del finalista a través de los tiros desde el punto penal.

Desde los doce pasos la figura fue una sola: Sebastián Viera, el uruguayo atajó tres penales  (Angulo, Arias y Caicedo);  mientras tanto sus compañeros prolongaban la sentencia, erraron Aguirre, Pérez y Domínguez, y anotaron Vladimir, Jarlan, Cuellar, Tesillo y finalmente para la clasificación Guillermo Celis.

Nuevamente Junior celebra y silencia el Atanasio Girardot, los rojiblancos de la mano de Alexis, con la dosis de magia de Jarlan y la claridad de Viera se ubican en la final de la Copa Águila, tal como lo escribió mi buen amigo Tito Puccetti en su cuenta “ La genialidad visita el Atanasio.  El talento de Jarlan no tiene Barrera”